lunes, 15 de junio de 2009

Búsquedas y Encuentros.

No se trataba de encontrar un simple apartamento. Se trataba de encontrar la sede desde la cual comenzariamos nuestra nueva vida. Y, como hicieron los dos colombianitos con cuatro maleticas para encontrar su tierra autoprometida? Esta es la historia:


Ya les habia contado que teniamos una reserva hecha en el Auberge International desde Colombia. Alojados ahi, hay que admitirlo lloramos nuestra primera noche en esta ciudad. Alojados allí hicimos todas las diligencias que un nuevo residente debe hacer (a pie) gracias a su ubicación en Centre-Ville. Alojados ahi, nuestro agente de liason de Stratégie Carrière nos llevo a dar nuestro primer tour por la ciudad. Alojados ahí Don Iván nos llamaba a preguntar como ibamos con todo y a darnos ánimo. Alojados allí aprendimos a tomar el autobus y recorrimos entre bus y a pie toda la ciudad buscandonos un apartamento. Allí pasamos nueve días alojados y asi que no tenemos porque quejarnos del Albergue asi quisieramos.
Este es el comedor del Albergue.



La búsqueda del apartamento tenia varios desafíos en si. Teníamos que encontrar uno libre antes del primero de Julio. Y es que el 90% de los contratos se vence ese día y todo el mundo se muda el primero de julio, cuando vea todo el circo les cuento como es. Era Mayo y nosotros no podiamos esperar tanto. Desafio numero dos: Que quedara MUY cerca a una parada de bus ya que no tenemos carro y caminar en invierno vendria siendo como un medio suicidio para estas almas tropicales. Desafio tres: Obviamente que nos gustara.



Apartamentos vimos cinco. El primer apartamento fue una sugestión del SANA. Es decir, del SANA hacen citas para ir a ver apartamentos y le asignan a uno un benévolo para que lo transporte y hable por uno. Como si fueramos niñitos. Pero para nosotros esa ayuda era de oro, es algo dificil para uno recién llegadito con su francés aprendido en Colombia, comunicarse con un quebequénse de verdad verdad, con su acentico (que ellos dicen que no tienen, que los que tienen acento son los demás) su acentico medio cowboy/francés revuelto con inglés/expresiones indigenas/quien sabe que diablos más. Total, nuestro benévolo nos llevo desde el SANA al apartamento en cuestión. Este estaba en mal estado (suciedad de la era paleózoica), aunque prometian arreglarlo, no nos gustaron mucho los residentes del edificio muy ruidosos y no nos veiamos aguantando eso por al menos un año.


La cocina del albergue, esto es lo que realmente nos interesaba, poder cocinar ya que las comidas preparadas aqui son muy caras.


El segundo apartamento era de un señor al que no le entendiamos un comino lo que decia, la cita la hice yo misma y no se ni como cláveles la hice. Era como si hablara en otro idioma que no existe en el planeta. Ese dia nos acompañaba un benévolo del SANA, un señor quebequense que tambien tenia algunas dificultades para entenderle. Imaginénse ustedes como podria hablar ese señor si nisiquiera sus paisanos le entendian del todo. Bueno el apartamento necesitaba un exorcismo para sacarle la nicotina que tenia, pero estaba bien. Estuvimos tentados a decirle que si, hasta el dia que regresamos solos en autobus y nos dimos cuenta que ir en bus era complicado. Otro descartado.
Este parque es Laviolette, es muy hermoso, queda cerca a Stratégie Carrière.




El tercero... lo fuimos a ver porque hicimos la cita, unicamente por cumplir. Después de hacer yo misma la cita por teléfono nos dimos cuenta, viendo la ubicacion en google maps, que quedaba en la cola de la vaca. Necesitamos tomar dos buses diferentes, para un recorrido de casi una hora. El dueño? Muy amable (el primero chevere que encontramos) terminamos hablando de todo menos del apartamento. Al final ya el señor sabia que no estabamos para nada interesados en el apartamento, pero al menos conversamos un rato con alguien.



El cuarto. La cita la hice también yo misma. Cuando llegamos yo saltaba de la alegria. Los colores de las paredes, los electrodomésticos... dije por fin lo encontramos! Mi esposo no estaba tan optimista y pronto sabrán porque. Le dijimos que si de una vez y el concerje muy tosco nos preguntó cosas, como nuestra situacion laboral (al saber que no teniamos empleo se puso más agrio) nuestra situación legal en el país (ni en el aeropuerto nos hicieron tantas preguntas) y bueno un interrogatorio para decirnos que el le comunicaba a la dueña del apartamento y nos llamaba para darnos esa razón. Pues no no lo arrendaron que porque no le caimos asi como muy bien al conserje. Es más el tipo nunca llamó, sino que le comentamos a Don Ivan y el mismo llamó para informarse de lo que había pasado. Y qué favor el que nos hizo al no querernos!
Otra fotico del puerto. Ese puente que se ve al fondo se llama Laviolette. Para ese sector queda el parque de la foto anterior.



Del SANA nos hicieron cita para ver un apartamento. La verdad, yo estaba con la desilusión del que nos habian negado. Y fui solo porque habian hecho esa cita por nosotros. Solo faltaba llamar para confirmar la hora de la visita. Entonces llamé yo misma. Sin ganas y sin sospechar que era nuestro apartamento ganador.




El cuento de nuestro apartamento, lo dejo para el siguiente post. No porque este cansada ni nada, me da pesar dejarles la intriga (otra vez) pero es mejor no cansarles mucho los ojitos y a la próxima seguimos con el cuento... Nos quedamos en el seis de mayo, el dia en que por fin encontramos nuestro hogar.

jueves, 11 de junio de 2009

La Llegada, segunda Parte: de Québec a Trois-Rivières

En primavera pasa algo muy chistoso con el clima: Puede que amanezca soleado, y en la tarde se ponga frío, muy frío. O al revés. O simplemente que el clima se mantenga. La naturaleza aun no se ha despertado completamente (estamos hablando de mayo) y se ven los estragos causados por el invierno por todos lados, las aceras incompletas… si, si como en Colombia carcomidas como a medio construir, regueros de nieve convertida en barro en los parques, los árboles empelotos como si estuvieran confundidos aún… y así nos pasaba a nosotros. Teníamos los corazones en primavera.

En el vuelo hacia Toronto estábamos muy emocionados. Nuestra primera salida del país. Que rico. Que barraquera. Muchas expectativas. En Québec ya veníamos más cansaditos pero optimistas y esperanzados… soñadores. Dándonos cuenta que Canadá queda en el planeta tierra. Que no es tan rosa como lo imaginamos. Que la realidad es esa… la realidad. Aquí, en Colombia, en China en la Patagonia… es el mismo planeta.


Pero lo que sentimos cuando nos desembarcamos en Trois-Rivières (!!!)… Es algo difícil de explicar. Solo puedo decir que es como cuando el día esta hermoso, soleado y cálido y de repente una fofa nube gris con vientos helados llega a dañarlo. Así. De repente estábamos solos. SOLOS. Nos bajamos del bus y no había nadie allí. Habíamos hecho una reservación en un albergue pero no veíamos un taxi ni nada. NADA.


Cansados, mirando las calles feas, cargando nuestras maletas, lo poco que nos une a Colombia, prácticamente arrepentidos diría yo. Con la mamitis alborotada. PAILAS como se dice en mi país.


Llegamos al albergue gracias a que nos metimos a el hotel Delta y la recepcionista nos pidió un taxi. Eran las cinco de la tarde y no hacia frío afuera sino adentro. Teníamos el corazón helado. Pensando en la despedida. Pensando en todas las palabras que nuestros familiares nos regalaron antes de partir. Muy duro. Muy feo. Muy Ñak Ñak.

Del hotel al albergue recorrimos menos de dos minutos en el taxi. Una vez instalados en nuestro cuarto, nos dimos ánimo el uno al otro cada uno escondiendo su tristeza. Solo por amor, francamente el estado de ánimo no daba para mucho, no se sabía cual de los dos estaba más enguayabado. Y nos dolía todavía más no poder alegrarnos el uno al otro pero al menos nos comprendíamos perfectamente. Llegamos a la conclusión que dormir era lo único que podíamos hacer, así tuviéramos toda la intención de repetir todo el itinerario y regresar a nuestro país. En serio, queríamos regresar, en ese momento el cambio de un país por otro desconocido no valía el esfuerzo.


Para el día siguiente teníamos ya planeadas muchas actividades desde Colombia. Que ibamos a sacar el NAS, que ibamos a sacar la Carte soleil, que abrir la cuenta conjunta, que llamar a la casa claro. Antes de seguir les cuento que a nosotros aquí nos están apoyando dos organismos: Stratégie Carrière y el Service d’accueil aux nouveaux immigrants (SANA).

Pues bueno para seguir con el cuento, todo eso que teníamos planeado no se pudo hacer. Nuestro “agent de liason” nos llamó al albergue. Que si queríamos conocer la ciudad. Por supuesto! El ánimo no estaba para hacernos los machos en esos momentos. Necesitábamos desesperadamente contacto humano. Una hora después estaba en el albergue esperándonos con una sonrisa de oreja a oreja. Nos subimos al carro e hicimos nuestro primer tour. Para comenzar, nos llevó al parque Champlain, luego al puerto, luego al museo de las Ursulinas y al colegio Saint-Joseph.
Este es el puerto de Trois-Rivières, sobre el rio Saint-Laurent.


Luego lo mejor de todo: Nos llevó al SANA. Y adivinen que? El director es colombiano!!! YES! Y para colmo de males es hincha del Cali como mi amor. Hablar español con él fue un alivio inmediato para el corazoncito. Le contamos la súper historia de la llegada el día anterior… Y se murió de la risa (reacción típica colombiana, hacer de las tragedias una comedia). Un medio regaño para nuestro agente de liason. Del SANA envían a alguien a buscar a las personas que llegan a la ciudad, ya que es normal que se sientan enguayabados, llevados y tristes como nos sentimos nosotros ese día. En nuestro caso a alguien se le olvidó notificar al SANA nuestra llegada triunfal a Trois-Rivières.



Don Iván (así se llama el director) Nos ha contado un poco por encimita y tratando de resumir un poco, su vida en esta ciudad, el lleva nueve años establecido aquí. Don Iván le regala a uno frases para guardar en su memoria y sobretodo para calentar los corazoncitos helados como los nuestros. Algo que nos dijo esa mañana fue: Este es el lugar para convertir sus sueños en realidad. Este es un país para recoger los frutos de su trabajo. Hombre, que se lo diga a uno un colombiano con casi una década en esta ciudad es para alegrar hasta a un cactus!



Esto es para que ustedes vean como una persona con un poquito de amor le puede cambiar la vida a otro. Nosotros hemos recibido mucho amor, mucho cariño, no sólo de Don Ivan, también de tanta gente en esta ciudad, que tenemos prácticamente un coma diabético de tanto dulce en la vida.



Como ya me extendí mucho para la próxima les cuento como ha sido eso del exceso de cariño y nuestra instalación en esta ciudad. (Otra vez les dejo la inquietud de nuestras aventuras). Les advertí en el post de los 770 días que iba a dar mucho detalle. Tengo ganas. Que puedo hacer.

Centre-ville, Trois-Rivières, osease, el centro de esta ciudad.