lunes, 10 de agosto de 2009

La sorpresa Trifluviana

En el hotel Miami no duramos mucho. Don Iván es comunicador social de profesión. Gracias a toda su publicidad y promoción obtuvimos nuestro regalo inesperado...

Estabamos en el hotel, nos llama don Iván a decirnos que una familia queria alojarnos en su casa a toda costa. Y era en serio, a toda costa. Algo que sucede por fuera del país es que como compatriotas nos volvemos muy unidos, muy atentos. Nuestro color de piel y nuestro acento es un pase seguro para tomar café en casa de otro colombiano. Para almorzar con un paisano, para reirse toda una tarde de chistes que solo se entienden si se tuvo la suerte infinita de nacer a miles de kilometros de aqui. En nuestro caso para ser adoptados por una familia compuesta por cuatro: los papás, la niña y una gata. Estos cruceros parten del puerto generalmente los domingos, diversos destinos, diversas actividades

A nuestra familia ya la habiamos conocido. Alguna vez nuestro papa nos llevó a su casa a tomar un café, a conocer a su esposa, su hija y su gata. A compartir nuestras historias de una aventura fuera del pais que todos vivimos, reimos y lloramos. En otra ocasión nos invitaron a comer el plato tipico de aqui: hamburguesa de Mc Donald's (jajaja miento) y compartimos una tarde de cacería en un centro comercial: cinco personas en busca de una correa blanca que al fin no encontramos. Con contados encuentros se hicieron lazos muy fuertes, que me imagino se desarrollan asi porque como inmigrantes nos comprendemos, nos necesitamos y terminamos por amarnos asi, rapidamente y sin tanto pereque como se dice en mi país.

Bueno el cuento es que al segundo día de estar en el nuevo hotel, nuestro padre adoptivo llegó en su carro a trastearnos a su casa. De nuevo empacar nuestras cuatro maletas, estuvimos juntos todo lo que faltaba para que desocuparan el apartamento: tres semanas. En esas tres semanas recibimos un regalo cada semana por parte del SANA. Siempre don Iván nos llamaba a decirnos:

- Muchachos hay que recoger una nevera en la direccion tal. Los espera el señor fulano.
- Muchachos: hay que recoger un mueble en la direccion tal. Los espera el señor fulano.
- Muchachos: hay que recoger comedor en la direccion tal. Los espera el señor fulano.

Se podrán imaginar nuestro asombro, de ser recibidos de esta manera en esta tierra desconocida. Recibimos tantos regalos que es más fácil para mi enumerar lo que compramos: Un telefono general electric en una venta de garage 4$. Lavadora y secadora en un almacen de usados 225$ Un juego de ollas 50$ Llegar a canadá con cuatro maletas de equipaje y en un mes vivir en un apartamento completamente equipado: No tiene precio.
Una de las actividades favoritas del verano: Bicicleta en familia

Y pues bueno se podrán imaginar que después de compartir techo durante tres semanas con nuestra familia no sólo nos sentimos inmesamente agradecidos con ellos, sino que se desarrolló un sentimiento de pertenencia, nos sentimos parte de la familia. Salir de la casa de nuestra familia adoptiva fue sumamente dificil. Practicamente nos tocó volarnos de ahi y como se habrán podido dar cuenta yo soy en extremo pésima para las despedidas. Tiempo después hablando con ellos, les explicamos que realmente nosotros nos preparamos sicológicamente para dejar nuestros trabajos en Colombia y comenzar de cero aqui, nos preparamos para afrontar el frio asi estemos acostumbrados al calor tropical. También aceptamos la idea de dejar a nuestra familia lejos, de no poder abrazar a nuestras madres en cualquier momento, pero nunca, ni por accidente, nos imaginamos que después del camino recorrido nos ibamos a encontrar con una familia, de verdad, dispuesta a recibirnos y a cuidarnos con tanto cariño como lo han hecho hasta la fecha.

Les gustó la sorpresa trifluviana? Mi esposo y yo aun no no lo creemos.

La familia según Botero