lunes, 5 de septiembre de 2011

Y en donde me había quedado?

Hasta donde les había contado (septiembre del 2009) ya habíamos encontrado apartamento.

Barramejo esperaba todavía entrar al curso de francés gubernamental, llamado “francisation” al cual los inmigrantes no francófonos tenemos acceso y además en la mayoría de los casos, te da derecho a recibir una compensación monetaria semanal. Yo de mi lado había comenzado a buscar trabajo prácticamente desde nuestra llegada.

Flores en el parque Victoria

Comencemos por la historia corta: Barramejo presentó sus pruebas de francés para saber que nivel de la francisation le correspondía en mayo, pero ese grupo ya había comenzado hacia algunos meses. Tenía que esperar a que un nuevo grupo se formara o que el nivel anterior ascendiera. Me hubiera gustado mucho que Barramejo escribiera sus experiencias aprendiendo francés aquí. Pero para el no hay nada mejor que ser editor del blog, no le gusta mucho escribir. Entonces, a conformarnos con mis impresiones de lo que él vivió en vista de mi fracaso intentando convencerlo.

Bote en el rio San Lorenzo, visto desde el puerto


En total, se quedó a esperar en la casa que su carta de convocación para la escuela de francés llegara. Mientras tanto, asistió a las clases de francés dictadas en el servicio comunitario para immigrantes, SANA, por André un voluntario que si me preguntan es igualitico a Clint Eastwood, también visitaba cada semana la biblioteca municipal y veía televisión en francés solamente.

Barramejo se hizo una rutina y avanzó en su aprendizaje a su ritmo y manera. La espera, que lejos de ser corta, tomó cinco meses, en los cuales después de todo su esfuerzo por aprender, el nivel asignado en mayo obviamente ya le quedaba chiquito.

En Diciembre entró finalmente a la escuela de francés. El método de aprendizaje es perfecto para personas sin ningún contacto previo con el idioma. Los grupos de estudio están compuestos por familias enteras de inmigrantes donde tristemente (según mi opinión) la mayoría está muy interesada en dilatar su aprendizaje del idioma. No quiero que nadie me malinterprete pero es cuestión de preferencias. Hay personas que están cómodas con la idea de estudiar francés un par de años aunque ya lo hable antes de pensar en trabajar. Y hay los que pensamos que si ya hablas, lo mejor es comenzar la búsqueda de empleo para facilitar la integración social. Probablemente siempre habrá más de un método de adaptación para cada familia que llega.

Toda esa carreta para decir que Barramejo se cansó de su curso. Estaba más adelantado a su nivel lo que hacia las clases aburridas y corrió con la mala suerte de tener algunos compañeros de clase que asistían netamente por fines económicos y no por el interés de aprender, así que la clase no progresaba mucho (casi nada). En Enero, es decir un mes después, decidió inscribirse al curso de francés de la universidad, que tenía en cuenta sus necesidades y donde avanzó rápidamente. En la universidad tienes que pagar por el curso, pero el sistema de préstamos para estudiantes que ofrece la región de Québec tiene una parte que es beca, que nos pareció interesante aprovechar. La parte del préstamo se comienza a pagar seis meses después que todos los estudios universitarios han terminado.

Llegada de Champlain a Trois-Rivières

Y mientras tanto yo seguía con mi idea de que mi francés solo podría mejorarlo trabajando. El final de la historia de Barramejo así como mi propia historia sobre el aprendizaje de francés, lo contaré en otra nota, para no hacer tan larga la lectura.

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